Un timbre y dos historias

Era la época del silbato del cartero. De la letra impresa a tinta de bolígrafo. Del abrecartas y  la sonrisa cómplice. De tarjetas postales garabateadas en días de asueto. Era el tiempo de los timbres postales y mi amateur coleccionismo.

No recuerdo en que tipo de sobre lo encontré. Tal vez en una tarjeta navideña o en alguna carta enviada a la familia.

No podría definir  que fue lo que llamó mi atención en esa estampilla. Sus formas poco definidas, el color o el todo del  conjunto. Lo que si sé es qué, ese timbre despertó  el deseo de guardarlo, la intención de coleccionarlos. Con mucho cuidado lo desprendí del sobre que lo trajo a mis manos  y lo resguardé en mi álbum de “objetos preciados”.  Era el año de 1988, se celebraba el centenario del nacimiento de López Velarde con magníficas reediciones de la obra del poeta zacatecano.

¿tú conoces el mar?
Dicen que es menos grande y menos hondo
que el pesar.
Yo no sé ni por qué quiero llorar:
será tal vez por el pesar que escondo,
tal vez por mi infinita sed de amar.

La vida siguió su curso. Años después el nombre de Manuel Felguerez  dejó de ser desconocido para mi, hasta llegar a formar parte de mis imprescindibles, de mis referencias, de mis placeres visuales. Hace unos días, el viejo timbre resurgió en un libro olvidado y nuevamente fui testigo de que no hay gratuidad en nuestras acciones. En ese timbre, que fue el primero y único que he coleccionado coinciden dos elementos importantes de quien soy, de lo que me interesa, de lo que disfruto; aun cuando en 1988 no tuviera idea de quien  era su autor y sólo lo guardará por el simple hecho de que me había gustado.

López Velarde y  Manuel Felguerez. Poeta del Modernismo y artista plástico del abstraccionismo.  Pasado y presente. Dos ilustres zacatecanos reunidos en una pequeña estampilla. PMC.

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